
La Conferencia Episcopal Venezolana expresó su solidaridad con la Iglesia Católica en Nicaragua. Esto tras la detención del obispo Rolando Álvarez, crítico del gobierno de daniel ortega arrestado el viernes, según un comunicado de prensa difundido este sábado por la Arquidiócesis de Caracas.
La institución deploró la detención de Álvarez. Afirmó que es “una expresión no sólo de una actitud hostil hacia la Iglesia católica, sino también del grave deterioro del Estado de derecho y de las garantías cívicas que sufre hoy nuestro país hermano”.
Asimismo, pidió respeto a la vida, integridad y salud de todos los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, agentes de pastoral laicos, “asegurando el pleno ejercicio de sus derechos cívicos de movilización, expresión de opiniones propias y garantías de libertad de culto”. y religión para todos.
La CEV dijo que en los últimos meses ha seguido con “atención y preocupación” los hechos que han “afectado a la hermana Iglesia en Nicaragua”.
El caso sobre el que ha decidido la Conferencia Episcopal Venezolana
“Dolorosamente, esta situación, lejos de encontrar una solución adecuada en el marco de la legalidad y el respeto a la libertad religiosa y la fe católica profesada por la gran mayoría del pueblo nicaragüense, se ha agravado al punto de ser expulsados por organismos estatales y la detención de Monseñor Rolando Álvarez y sus compañeros”, agregó.
El viernes, la policía nicaragüense irrumpió en el palacio episcopal de la diócesis de Matagalpa. En el lugar detuvo a Álvarez, junto a 7 de sus colaboradores, quienes estaban detenidos y detenidos desde el pasado 4 de agosto.
Álvarez, de 55 años, obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la diócesis de Estelí, es acusado por la Policía Nacional de haber intentado «organizar grupos violentos», presuntamente «con el fin de desestabilizar el Estado de Nicaragua y atentar contra la autoridades constitucionales”, aunque por el momento no han aportado pruebas.
En lo que va del año, las autoridades han encarcelado a sacerdotes y expulsado a otros del país, incluidas monjas de la Orden Misionera de la Madre Teresa de Calcuta.
El gobierno sandinista también cerró ocho estaciones de radio católicas y eliminó tres canales católicos de la programación de televisión por suscripción.
