
Luz Marina Zambrano, de 46 años, se dedica a la agricultura familiar. Vive en la comunidad Quebrada Blanca, en el municipio Alberto Adriani, en la zona panamericana del estado Mérida.
Es esposa, madre de dos hijos, abuela de tres nietos y vista por sus vecinos como una líder comunitaria. Heredó de sus padres las prácticas ancestrales que han hecho de Mérida una región agrícola con la que subsisten miles de familias andinas.
“Crecí rodeada de culturas. Mis padres sembraban con técnicas agroecológicas. Siempre ha sido interesante para mí. Quería enseñar estas formas a otras personas y creo que por eso me hice maestra”, dice Luz Marina.
Recuperarse de un derrumbe para seguir sembrando: la historia de Elvia Rodríguez.
▶️ vía @ElNacionalWeb— FAO VENEZUELA (@FAO_Venezuela) 20 de junio de 2022
agricultura familiar
Cuando los impactos económicos de la pandemia del covid-19 comenzaron a sentirse, ella y su familia pusieron más empeño en la agricultura familiar, sembrando cultivos en el conuco, con el fin de tener alimentos frescos para su alimentación.
“Aunque tenemos pocos recursos, pudimos producir este pequeño terreno con métodos alternativos. Aquí tenemos pescado, cerdo, aves, aguacate, guayaba y hasta plátano”, explica.
En el mes de febrero del año 2022, LEVA llegó a la comunidad de Luz Marina. Fueron seleccionados como parte del proyecto. Incrementar la producción y soberanía agropecuaria y la seguridad alimentaria y nutricional con un enfoque de resiliencia en comunidades rurales vulnerables de la República Bolivariana de Venezuela, que recibe apoyo financiero de la Unión Europea (UE).
La familia Zambrano recibió un kit con variedades de semillas de frijol, arveja, tomate, cilantro y maíz, así como herramientas para la agricultura, con las que podrán mejorar la disponibilidad familiar y el acceso a alimentos sanos y frescos; y fortalecer su principal medio de vida.
“El aporte que recibimos es una forma de motivar a los agricultores a continuar con su trabajo, así como a los jóvenes, para que aprendan a amar la tierra y generar ingresos personales”, dijo. Ingresos que, en el caso de la familia Zambrano, les ha permitido superar las dificultades e impactos derivados de la pandemia.

Esfuerzo
Sin duda, el esfuerzo productivo de Luz Marina Zambrano y su familia la convierte en una heroína gastronómica. Los alimentos frescos llegan a la mesa familiar desde el patio de su casa, diversificando y salvando la dieta. El trabajo de esta familia Mérida es un aporte a la necesaria transformación del sistema agroalimentario mundial.
Como parte de la Década de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar (2019-2028), la FAO reconoce la importancia de los agricultores familiares como agentes de transformación en los sistemas alimentarios. Y en las montañas de los Andes venezolanos, cada fruto de la tierra renueva el de un futuro mejor.
