Perestroika sin gladsnot

Perestroika sin gladsnot
Foto Federico Parra / AFP

Saltó la alarma en el Colegio Nacional de Periodistas. No en vano: la comisión permanente de poder popular y comunicación de la falsa asamblea nacional oficialista estudia reformar el código de ética y la ley para el ejercicio del periodismo, sin siquiera consultar al gremio de comunicadores sociales. La reforma pretende limitar aún más la libertad de prensa ya restringida en una nación donde la prensa libre hace tiempo que dejó de existir, y un sinvergüenza sin escrúpulos es capaz de secuestrar, con la aprobación complaciente de magistrados corruptos, las instalaciones de un periódico, alegando patrañas inherentes a su honor perdido en el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Esta vuelta de tuerca a la mordaza socialista del siglo XXI se produce en un momento en el que el espectro informativo sigue llenándose de reportajes sobre la guerra desatada en Europa del Este, debido a la nostalgia imperial de Vladimir Putin; los efectos cada vez más preocupantes del cambio climático; y, para empeorar las cosas, la amenaza continua de las diversas mutaciones griegas del virus SARS-CoV-2 y la pandemia de viruela del simio en desarrollo causada por el virus de la viruela del simio.

Frente a este sombrío panorama informativo, solo se puede reaccionar a la manera de la casi centenaria reina Isabel II, quien una vez se declaró consternada porque la prensa británica solo reportaba “malas noticias”. El escritor, filósofo y periodista venerado en el altar de Jorge Luis Borges, Gilbert Keith Chesterton, nos legó esta flemática definición —cito crudamente—:El periodismo básicamente explica la muerte de ‘Lord Jones’ a personas que no tienen idea de que Lord Jones existió.«. La queja real y el recelo sobre la conceptualización del creador del adorable padre Brown despertaron al editor de un tabloide londinense, cuyos reporteros peinaban diariamente la basura de Windsor House en busca de deslices, pecados y extravagancias aristocráticas para aumentar su circulación, nutrida de chismes. a la plebe, publicar una columna diaria de «buenas nuevas»; así, el avatar inglés de Ciudadano Kane alegraría el despertar de Su Majestad. Aunque vivía en una suntuosa alter-realidad, expuesta con detalles obscenos en revistas de cotilleos, ésta no carecía de razón: los tabloides promueven tragedias y desastres –malas noticias son buenas noticias—, suponiendo en los lectores un morbo innato. No comparto tal prejuicio. Supongo que te asalta el malestar derivado tanto de la saturación de información pasteurizada y homogeneizada en las factorías informativas de las hegemonías mediáticas, como de la manipulación, la posverdad y la infodemia que se sientan entronizadas en las redes sociales.

Seguramente habrá mucha gente que me llame frívolo y hasta cínico dada mi tendencia a tamizar la impertinencia de hallazgos no necesariamente interesantes para quienes me honran con sus lecturas. Esperamos que el descubrimiento de hoy lo dirija en la dirección correcta. Es una escritora danesa y le debemos esta frase:Nunca pasa nada los domingos. Nunca encuentras un nuevo amor el domingo. Es el día de los desafortunados«. Su nombre era Tove Ditlevsen (1917-1976) y era muy conocida y muy leída entre sus compatriotas, quizás gracias a sus poemas cantados, pero incomprendidos o ignorados por nosotros. Nunca escuché su nombre mencionado por ninguno de mis amigos. Tampoco recuerdo haber leído reseñas de sus obras en las columnas dedicadas a la crítica literaria. Aparentemente era suuna vida de sombras iluminada por la palabra«. De su pluma, como ya hemos dicho, es la frase citada más arriba, pescada como internauta en una recopilación de citas relacionadas con este día según la cual, Gabriel García Márquez dixit, Si no hubiera descansado, Dios habría tenido tiempo de acabar con el mundo. – o para terminarlo, creo. En busca de testimonios sobre ella, me encontré con un artículo de Elvira Lindo publicado hace 2 años, sobre la aparición en español de trilogía de copenhague, oportunidad de que se descubran los recuerdos de este autor suicida. «La infancia es larga y estrecha como un ataúd, y no puedes escapar de ella sin ayuda.es el presuntuoso párrafo inicial del primer volumen del tríptico (Infancia), y también el elegido por la guionista y escritora española como base de sus comentarios (Tove Ditlevsen, una flor de barrio, El país, 16/07/11). Y hasta aquí el paréntesis: aún queda tela por cortar.

Empecé a inventar esta descarga, el miércoles oblicuo y tachado, y no el jueves inútil y entre paréntesis, como suelo hacer, incitado por dos noticias auspiciosas. El primero se refiere a la Universidad Central de Venezuela —¡U, U, UCV!—, mi alma gemelar, y la de miles de profesionales preocupados por las pretensiones de los nicochavistas de acabar con su autonomía; esta inquietud derivó en la elección de representantes de egresados ​​en el cogobierno de “la casa que vence las sombras«. En este certamen, el chavismo salió vencido y, por un momento, se creyó que había evitado el blanqueo. Por tres votos se sintió victorioso en las ciencias humanas y en la educación. El consuelo duró poco. Cuando estábamos a punto de describir «grosero y groseroa los votantes de esta facultad, nos enteramos de su derrota en el recuento. Sus retenes no le sirvieron de nada al psuv (no merece capitales). No, la universidad no es un sindicato oficial; Sin embargo, quienes más se benefician del cerco presupuestario a las instituciones democráticas y autónomas de educación superior y de las amenazas a la libertad académica son, supongo, quienes en su formación anteponen la obediencia a la inteligencia y la simple disciplina al debate constructivo: los militar. Cuantos menos profesionales hay, más vacantes hay para oficiales inactivos.

En 2004, el historiador Elías Pino Iturrieta, entrevistado por Boris Muñoz, explicaba el militarismo con una metáfora fúnebre: el cementerio de la República. Y censuró a Nicolás Maduro, entonces flamante presidente de la Asamblea Nacional, esta perla: “El ejército precedió a la nación.«. Al hacer de los cuarteles la esencia de la nacionalidad, mostró su desprecio por el propio parlamento. Sí: «antes de la patria era el ejercitodijo Nico; pero que ejercito ¿Estaría pensando acaso en alguna tropa «heroica» de guerreros sublimados por el pincel de Pedro Centeno Vallenilla? Porque, la verdad, el ejército del que salió Chávez, El Padrino y el Cartel de los Soles es el de Juan Vicente Gómez, el mismo donde hizo carrera y se graduó con honores Marcos Evangelista Pérez Jiménez. Bajo la reprochable dictadura de éste se vivió con miedo. Bajo el militarismo del siglo XXI, al miedo se le ha sumado el hambre. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (las minúsculas están bien aquí) es el principal partido de gobierno. Y si Maduro es una ficha cubana, como sostienen analistas consagrados, también es el muñeco de un ventrílocuo rusófilo: Vladimir Padrino López. El general multiestelar, homónimo de Lenin y Putin, ratificó a Nicolás el 5 de julio, no al revés, y es el ideólogo de un perestroika sin que me alegro de que no: reestructuración del modo improductivo de dominación chavista —“reparaciones venezolanas»—, su adaptación a las leyes del mercado ya la opacidad absoluta, pretendiendo reforzar una plutocracia militar, como la oligarquía aliada al loco del Kremlin. Habrá sobras y migajas para los pelos de punta civiles. Apoyamos la agresión del oso estepario contra Ucrania por una razón. ¿No es así?

El otro evento es cocinar en un horno andino. En el estado Táchira, la Plataforma Unitaria traza el camino hacia la realización de elecciones primarias abiertas e incluyentes, encaminadas a luchar por el cambio del modelo político vigente en Venezuela, y la construcción de un sistema educativo efectivo e incluyente, en para satisfacer las necesidades de las nuevas generaciones. La iniciativa está planteada con miras al 2024, pero lo loable de ella es su “aquí y ahora”, pues con un tenaz trabajo de agitación y propaganda se logró orquestar, inspirados en la historia del país, la serio y documentado -no en la historieta bolivariana-, una «campaña admirable» y emprender una larga marcha hacia la capital, organizando jornadas de organización del partido opositor, bajo la coordinación y supervisión de un árbitro solvente, independiente y confiable, distintas a las del consejo electoral nacional, auténtica timba en manos de una mafia de escultores tramposos. Sería un procedimiento ideal si está bien encaminado hacia la entrega de las famosas «condiciones subjetivas» necesarias para abortar las pretensiones de continuación de Maduro o del Padrino. Los objetivos se han dado durante mucho tiempo. La oposición no logró igualarlos. Pero es harina de otras bolsas. Hay otra campaña que no es tan admirable y esperemos que no sea más efectiva: la del usurpador. Su símbolo, el súper títere, y el mantra, «Venezuela acertó», son propagados y amplificados a través de medios públicos y privados. Por su parte, las sobrevaloradas encuestadoras dedicadas en exclusiva al capullo padrino-madurista ya están haciendo de las suyas: confundir a la opinión pública con sus habituales sesgos estadísticos. Seguramente, hoy, 24 de julio, durante los actos protocolarios programados de Calicho con la intención de fortalecer el régimen patriótico y, contradiciendo a Tove Ditlevsen, al menos en Venezuela, algo sucederá este domingo: habrá un derroche de amarillo, de azul y, sobre todo, rojo. ¡No te asustes!

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Hildelita Carrera Cedillo
Hildelita Carrera Cedillo

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