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Ilustración de vector multicolor de red social.

Sabemos que, como consecuencia directa del vertiginoso desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones sociales que caracterizan el modo de existencia de esta era posmoderna, el término red ha adquirido el significado de un conjunto de elementos técnicos que se vinculan entre sí para sostener algo. o para transmitir información. La red -o redes en general- se entiende hoy como sinónimo de un gran sistema interconectado. Una finísima y casi imperceptible telaraña ha conseguido por fin captar la objetividad del presente. Pero por eso mismo conviene tener en cuenta las enseñanzas del gran Aristóteles: las cosas sólo pueden conocerse refiriéndose a sus orígenes. Y de hecho la palabra desafío Tiene un origen latino. Define un conjunto de hilos, cuerdas, fibras o hilos, tejidos y entrelazados, que forman una malla. Dos referencias clásicas merecen especial mención en este sentido.

La literatura griega antigua cuenta cómo usando una red, tan fuerte e indestructible como delgada e imperceptible, el ingenioso Hefesto pudo sorprender, atrapar y exponer ante los dioses el adulterio de su esposa Afrodita con nada menos que su propio hermano. Ares. Asimismo, en la Escritura, Jesús de Nazaret llama a sus discípulos a tejer una gran red para “atrapar” a los hombres de fe y buena voluntad. Arrojados al mar del mundo, y una vez cumplida la tarea, los ángeles se encargarán de separar asiduamente a los «peces» justos de los injustos, ya que estos últimos acabarán siendo arrojados al fuego divino de la justicia, «hasta sus mandíbulas crujen». dientes”. Como vemos, las redes no sólo han servido de alimento a la humanidad, también tienen un profundo significado hermenéutico y, por ello, ético-político.

En los últimos años, el término «red política» -que podría traducirse en español como «red política»- ha ganado protagonismo entre los estudiosos de las ciencias políticas y sociales, e incluso de otras disciplinas académicas. La microbiología, por ejemplo, describe el movimiento de las células como una red compleja de información, mientras que la ecología define el medio ambiente como un sistema de redes integradas, y la informática se centra en la creación y desarrollo de redes de neuronas capaces de autorregularse y autorregularse. organización. -aprender. En sociología y tecnología, en economía y en política pública, las redes se interpretan como nuevas fuentes productivas y reproductivas de intercambio y organización social. Bien podría decirse, por tanto, que el término red ha evolucionado hacia un nuevo y futuro diseño de interpretación en y para la comprensión y comprensión de las complejidades características de la realidad contemporánea.

Más allá de las considerables diferencias que -en virtud de la especificidad de cada disciplina- el término pueda presentar entre los distintos campos del conocimiento, cabe señalar el hecho de que pueden encontrarse elementos análogos, cuya relación determina la presencia de una definición general compartida. . Es un conjunto de relaciones comunitarias de continuidad, no jerárquicas, autónomas y relativamente estables, que presentan intereses compartidos y que intercambian diversos recursos con el fin de alcanzar un mismo objetivo, entendiéndose que la cooperación mutua es la más adecuada para lograr el objetivo. objetivos propuestos. Un conocimiento profundo del funcionamiento detallado, científico y no empírico del concepto de red se ha convertido, por tanto, en fundamental para el análisis y posterior diseño estratégico y táctico de la acción política y social contemporánea, siendo el fundamento que permite revertir y superar los tormentos de una sociedad que ha perdido la capacidad de lucha y organización del ciudadano, subyugado y secuestrado como está por auténticos mafiosos, matones, criminales de lesa humanidad, que han provocado el terror generalizado como único apoyo real de su poder. Por cierto, mientras que los justos todavía no parecen entender la importancia de la creación de redes, los injustos lo han implementado desde hace mucho tiempo. La gangsterilidad, de hecho, funciona como una red inmensa e imperceptible.

En tiempos de resistencia ciudadana, la paciencia y la perseverancia son esenciales, ya que de estas dos virtudes puede surgir el entramado definitivo de una inmensa red social y política, ciertamente tan fina e imperceptible como fuerte e indestructible, capaz de capturar a los injustos. y conducirlos «ante el fuego de la justicia, hasta que crujen los dientes». Se trata de poner a disposición de otra praxis política y social -más que «de oposición»-, el innegable progreso y desarrollo que ha alcanzado en los últimos tiempos lo que podría definirse como la relación instrumental, podemos decir, la tecnología cibernética. e informática. Una red virtual que es también el fiel reflejo de una red real si es cierto que, como decía Spinoza, “el orden y la conexión de las ideas son idénticos al orden y la conexión de las cosas”. Una red tejida desde los barrios hasta los caseríos, desde los municipios hasta los estados, desde los conucos hasta las industrias, desde las universidades hasta los gremios. En definitiva, desde la desesperación y el dolor que sufre a diario el más humilde trabajador, hasta la gravedad de las preocupaciones del ya vencido empresario. Desde un punto de vista estrictamente instrumental y tecnológico, no es algo imposible de lograr y, más bien, se podría decir que en muchos aspectos el camino ya está construido. Sólo falta el motor térmico: la educación estética.

Y no basta con construir, implementar y poner en práctica una gran red -tanto real como virtual- de lucha política y social si falta un por qué claro y distinto. Lo que conduce inevitablemente a la cuestión de la necesidad de una profunda reforma moral e intelectual, una reforma que sea también el fundamento conceptual del cambio de rumbo definitivo, de un consenso orgánico, que es mucho más que un simple juego de “alianza” de factores e intereses. Ni la política es un negocio, ni los políticos son comerciantes. La red en cuestión debe estar tejida con los hilos del Ethos, por lo que debe poder temblar, peluca de piel, los fundamentos ideológicos del populismo mafioso. La propuesta queda -¡también!- en manos de una dirección política hoy carente de principios, pescuecera, entrenada en el peor pragmatismo y tendencialmente acomodaticia. Porque, como dijo una vez John Reed, el que quiere cambiar las cosas debe empezar por cambiarse a sí mismo.

@jrherreraucv

La entrada La red se publicó por primera vez en EL NACIONAL.

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