Con la excepción de unas pocas personas, existe un consenso creciente en el país de que la única opción viable y realista para superar la larga crisis política, económica y social en Venezuela es una salida política negociada, lo que a su vez significa trabajar en un proceso de negociación. lograr esto. .
Sin embargo, incluso llegar al mejor trato posible en una mesa de negociación fracasará si carece de dos elementos esenciales. Por un lado, la comprensión y aceptación por parte de la población de los temas contenidos en un posible acuerdo, y por otro, el apoyo activo de la población tanto al trabajo de negociación como a sus resultados. En otras palabras, no habrá negociación exitosa sin sufrimiento.
En un artículo reciente, analizábamos tres de los principales factores que explican por qué hasta el momento la ausencia de dolientes ante lo que sucede en el ámbito político -incluido por supuesto el proceso de negociación- es una de las características más destacadas e inquietantes de la articulación actual. El primero es la falta casi total de información al alcance de la población sobre la realidad y el acontecer político del país. La segunda está ligada a la percepción de desconfianza y poca credibilidad, ojalá transitoria, de gran parte de la población respecto a la dirección de la oposición. Lamentablemente, y según recientes estudios de opinión pública, la oposición se percibe dispersa, incapaz de incorporar y organizar a la mayoría de los sectores sociales que se oponen al gobierno, y con cada vez menos peso entre los sectores populares, lo que provoca un fenómeno de desencanto generalizado. . hacia la dinámica del mundo político.
El tercer y último factor es la carencia en muchas partes del país de estructuras políticas y sociales orgánicas que informen y discutan temas clave a la población, que activen y organicen a la ciudadanía y, en una palabra, contribuyan a generar presión cívica interna. Este trabajo de repolitización de la sociedad es un paso fundamental en la construcción de una salida política negociada.
El pasado viernes 6 de mayo, en la Universidad Católica Andrés Bello, se dieron a conocer los resultados y conclusiones de un nuevo ciclo de actividades silenciosas pero muy efectivas que realiza desde el año pasado el Gran Frente Venezuela Libre titulado “Las ideas de todo el mundo”. Este segundo ciclo de actividades consistió en una serie de 92 encuentros en 23 estados del país (4 en cada estado, uno por semana), que permitió que importantes sectores de la sociedad como universidades, salud, comunidades organizadas (iglesias, juntas de vecinos, colectivos comunitarias, comités de usuarios de servicios públicos, docentes y comunidades educativas, medios alternativos o comunitarios), organizaciones no gubernamentales (derechos humanos, alimentación, educación, salud, medio ambiente y electoral y ciudadana), sector productivo (trabajadores y empresas) y partidos políticos.
Participaron un total de 2.584 representantes de 646 organizaciones sociales y políticas, que discutieron temas como la compleja crisis humanitaria, la violencia y la inseguridad, la violación sistemática de los derechos humanos y cómo impulsar elecciones libres y justas. Estos 4 temas forman parte del Memorándum de Entendimiento firmado en agosto de 2021 entre el gobierno de Maduro y la oposición venezolana como marco de referencia para el proceso de negociación entre ambas partes con la colaboración del Reino de Noruega.
No se trataba solo de reuniones de personas y organizaciones para analizar los temas necesarios para una transición política negociada, sino en definitiva, como un ejercicio de ensayo y ejercicio de la capacidad de hacer cosas juntos, a pesar de la desconfianza intergrupal que aún nos acompaña, los sectores designados y realizó acciones concretas de presión ciudadana. Pero además, con el apoyo del Frente Amplio, 400.000 ejemplares de su propio periódico pequeño titulado Correctocuyo objetivo es brindar información para avanzar en estrategias de comunicación y acuerdos de resolución de conflictos.
En definitiva, el objetivo de este ambicioso proyecto de “ideas de todos” que ya lleva 2 ciclos y más de 230 encuentros en todo el país, tiene como objetivo contribuir a la construcción de un tejido social más fuerte y amplio a través de la creación de espacios de encuentro entre y los factores políticos de la alternativa democrática venezolana, con el fin de impulsar una exitosa negociación global que, como acuerdo político nacional, contemple la realización de elecciones libres y justas, única vía para lograr una solución política y social viable, exitosa y permanente. transición. En definitiva, ayudar a generar dolientes que no solo se preocupen y entiendan la necesidad de un proceso de negociación y concertación como solución política, sino que también cabildeen y luchen por su realización.
Iniciativas como esta son el tipo de trabajo político que realmente funciona en una dictadura, lejos de los micrófonos, el sensacionalismo de los titulares y el afán estéril de notoriedad y personalidad. Que no los vemos desde Caracas -y por eso algunas personas que solo miran lo que se mueve a su alrededor terminan creyendo que no existe- pero que da organización y esperanza río abajo en nuestra población.
El evento de la UCAB del 6 de mayo, invisible y desconocido para muchos, es una nueva señal de que la lucha puede estar oculta a muchos ojos -como siempre sucede en regímenes de dominación fascista como el nuestro- pero sigue y sigue.
Pero, además, iniciativas de asamblea y organización popular como estas son la negación flagrante de la recalcitrante creencia del país apático y capitulado. La población parece atenta y dispuesta a organizarse y participar en organismos o actividades que le parezcan útiles y creíbles. La experiencia de los dos ciclos de Las Ideas de Todos lo confirma una vez más. Cuando los Estados empezaron a organizarse e invitar a los 6 sectores sociales con los que querían trabajar, mucha gente también pidió ser invitada a participar, tanto que no tuvimos suficiente para atenderlos, considerando obvias limitaciones de logística, transporte y costo de actividades como esta.
Una reflexión final, fruto de lo aprendido en esta nueva experiencia: la gente está cansada de que otros hablen en su nombre solo para legitimar sus propias posiciones políticas, o de ser convocados a eventos donde su papel es el de aparecer como invitados de piedra pasivos en un escenario que no es para ellos, pero que ciertamente están deseosos de que ofrezcan, en cambio, alternativas creíbles y efectivas para hacer oír su voz y organizarse para la lucha por recuperar el país que los vio nacer.
@angeloropeza182
