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El modelo matemático utilizado para encontrar los cuerpos de los desaparecidos en los ríos de Colombia

foto COMUNICACIONES U. JAVERIANA

¿Cómo se convierte el cuerpo de una persona desaparecida en un río en Colombia?

Hace algunos años, la microbióloga colombiana Luz Adriana Pérez y la antropóloga forense Ana Carolina Guatame se hicieron esta pregunta mientras participaban en un proyecto de investigación con víctimas del conflicto armado en territorio colombiano.

Y lo hicieron a partir de los testimonios que recogieron: decenas de ellos contaron cómo los actores de la violencia, incluidos los grupos paramilitares, Arrojaron los cadáveres a los ríos para evitar que los encontraran.

De hecho, un comandante paramilitar, Ever Veloza, mejor conocido como HH, dijo una vez: «Si le quitaran el agua al río Magdalena, encontrarían el cementerio más grande del país».

Hasta el momento, las autoridades colombianas han informado que han sido rescatados de los ríos de Colombia más de 1.000 cuerpos de personas considerados víctimas del conflicto que afectó al país durante más de 50 años.

“Pero por las historias que escuchamos y lo que tienen algunas autoridades, la cifra es mucho mayor”, le dijo a BBC Mundo el biólogo Pérez, quien trabaja para la fundación Equitas.

Entonces ella y Guatamé comenzaron a hacerse preguntas: ¿cómo buscar un cuerpo en un río? ¿Cómo buscar en el cambio de agua?

“Nuestro primer esfuerzo al trabajar en estas preguntas es tratar de dar respuestas a quienes buscan información sobre sus seres queridos”, señala Pérez.

El equipo de científicos creó un maniquí más flexible para medir el movimiento de los cuerpos en el agua | Foto Fundación Equitas
Foto FUNDACIÓN EQUITAS

“Y encontramos que por la complejidad de buscar en ríos y lagunas, no había un patrón similar a lo que se había hecho en la búsqueda de personas que habían pasado a la clandestinidad”.

Así nació el proyecto de crear el primer modelo matemático para encontrar los cuerpos de los desaparecidos en los ríos de Colombia.

Modelo para armar

Sin embargo, en cuanto los dos científicos empezaron a planificar el proyecto, se dieron cuenta de que tenían que formar un equipo multidisciplinar, esto incluía matemáticos y mecánicos de fluidos, antropólogos forenses e incluso arqueólogos submarinos.

“Solo con nuestras especialidades científicas sabíamos que no íbamos a poder cubrir todo lo que teníamos como objetivo, necesitábamos más investigadores de otras ciencias.

Uno de los principales desafíos fue medir el agua: su movimiento en la naturaleza, pero también las dinámicas que la afectan y están vinculadas a eventos sociales y humanos como los conflictos armados.

Es un campo de investigación completamente nuevo.

Así, decidieron acudir al Instituto del Agua de la Universidad Javeriana, que dirige el ingeniero y experto en hidrodinámica ambiental Jorge Escobar.

Desde hace tres años se realiza una investigación en el río La Miel | Foto Fundación Equitas
La medición del río identificó tres accidentes hidráulicos moyas, chorros y remansos | Foto de Equitas

“Nunca habíamos abordado un tema así, pero nos conmovió la responsabilidad social hacer algo con nuestra capacidad para ayudar a responder esas preguntas”, le dijo Escobar a BBC Mundo.

“Lo primero que teníamos que encontrar era un río que además de tener reportes de cuerpos que habían sido arrojados allí, también tuviera las condiciones mínimas de seguridad para poder realizar nuestras investigaciones”, explicó.

Después de varios meses, el río elegido fue La Miel. Este afluente del Magdalena, ubicado en el departamento de Caldas, a unos 500 kilómetros al oeste de Bogotá, tenía la particularidad de estar ubicado en una zona de conflicto entre los municipios de Norcasia y Samaná.

«Pero también, como era parte del afluente de una presa, nos permitió tener una corriente controlada durante varios meses del año”, dice Escobar.

Tanto el equipo dirigido por Pérez y Guatame como el de Escobar estuvieron varios meses a orillas del río, en sus aguas e incluso debajo de ellas.

“Lo principal era caracterizar el río”, explica.

Los ríos se componen generalmente de tres accidentes hidráulicos: moyas, chorros y remansos. «Las moyas son donde se forman los remolinos, los chorros son cascadas que pueden ser pequeñas o grandes, y los remansos son donde la corriente del río está más tranquila».

Caracterizar el río, explica, es ver dónde se ubican cada una de estas características.

La investigación ha producido un mapa de calor que ayuda a identificar posibles puntos de interés donde se podrían encontrar los cuerpos de los desaparecidos en el río La Miel de Colombia.Foto BBC News Mundo

Posteriormente, con estos puntos claramente identificados y mediante fotos satelitales, procedieron a medir lo que le sucede a un cuerpo cuando cruza el arroyo y se encuentra con estos accidentes.

“Utilizamos un “maniquí” (maniquí o muñeco) que llamamos Emilio. Y lo que hicimos fue medir tanto el movimiento del agua en estos puntos como el movimiento del maniquí, por lo que se pueden sacar varias conclusiones”, explica Pérez.

Todas estas mediciones, que duraron cerca de dos años, incluidas las de la pandemia de covid-19, y su posterior análisis, dejaron un modelo matemático mediante el cual se puede recrear el río y su “comportamiento”.

El estudio dio puntos de interés donde se podrían encontrar los cuerpos o restos de los desaparecidos. A estos lugares se les ha dado el nombre de Unidades Geomorfológicas de Interés Forense, o UGIF.

“Lo más importante es que nos da ciertos estándares que se pueden aplicar a cualquier cuerpo de agua en Colombia donde se realice este tipo de investigación”, concluye Escobar.

Uno de los trabajos más importantes fue la identificación de lechos de ríos por parte de buzos especializados en arqueología subacuática | Foto de Equitas

Arqueologia submarina

Sin embargo, faltaba un detalle en este enfoque: el cuerpo humano, a diferencia del maniquí, no siempre flota.

“Al tener la UGIF con las mediciones realizadas en el río, teníamos que integrar los datos submarinos en este modelo: qué le pasa al cuerpo cuando se hunde y, más importante, cuando se descompone”, señala Pérez.

Pour cela, les membres de l’équipe ont fait deux choses : ils ont d’abord appelé l’archéologue expert en exploration sous-marine Carlos del Cairo, puis ils ont placé le corps d’un cochon à divers points de la rivière pour ver el efecto del agua en el proceso de descomposición de los tejidos orgánicos.

Para Del Cairo, quien había trabajado en el descubrimiento de varios naufragios coloniales en la costa caribeña colombiana, trabajar en el río trajo varias demandas diferentes.

“Pasamos de un área de búsqueda de cientos de metros cuadrados con buena visibilidad a un área en el río de no más de dos metros con visibilidad mínima en algunas partes”, dice Del Cairo.

Sin embargo, lo que presentó un desafío mayor fue encontrar estándares para elementos de calco como huesos o restos de ropa como cinturones o tirantes, piezas de pantalones o camisas.

“Tuvimos que adaptar nuestro equipo de medición a las superficies submarinas para encontrar objetos algo inusuales. No es lo mismo que buscar vasijas o restos de naufragios», Explique.

Uno de los principales objetivos de la investigación fue estudiar el movimiento de los ríos y los efectos que tendría sobre un cuerpo que cae en su cauce Foto Equitas

Todos los datos obtenidos -entre la exploración realizada por Del Cairo y los resultados de la descomposición del animal- permitieron culminar la fase inicial del proyecto, ya avanzada con la caracterización del río.

“Estos datos primero nos permitieron tener mayor certeza sobre posibles lugares de interés para nuestra investigación, pero también ayudaron a fortalecer los estándares para tener una modelo de predicción para la búsqueda de restos humanos en el agua”, dijo Puerta.

Así, el equipo procedió a ubicar varios puntos en el cauce del río La Miel.

“Con estos puntos, esperamos realizar una búsqueda real de los cuerpos de los desaparecidos en La Miel en los próximos meses, para completar el diseño del modelo matemático”, explica Pérez.

La importancia de esta investigación, señalan los científicos, radica en la importancia que tiene el agua en el país.

“Alrededor de la mitad del territorio colombiano está formado por agua: mar, ríos, lagos. Por lo tanto, si queremos hacer el esfuerzo de buscar la verdad sobre lo sucedido en el país, Es fundamental que apoyemos estos procesos científicos para poder dar respuestas que se puedan encontrar en el curso de los ríos colombianos”, explica Escobar.

“Colombia se construyó a partir de sus ríos”, concluye Del Cairo. “Por eso no podemos eludir la responsabilidad de buscar formas de ayudar a reconstruir lo que pasó en el país”.

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Hildelita Carrera Cedillo

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