El recién nombrado Ministro de Defensa, Iván Velásquez, es un ejemplo de lo que le espera a la empresa más grande del país: Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Policía Nacional. Las reacciones al nombramiento de Velásquez fueron conmovedoras, lo que nos tomó a todos por sorpresa, aunque, como dicen, en el desayuno se sabe cómo será el almuerzo.
Dos detalles: la institución más confiable del país, según las encuestas, es el ejército. Basta recordar las muestras de admiración y cariño de la mañana del 20 de julio durante el desfile militar, para contrastar con la algarabía del Congreso, entidad que, junto a los partidos políticos, se encuentra en la última escala de las mismas encuestas; y la Policía Nacional de Colombia no es una policía militarizada, como cantan los petristas: es “…un cuerpo CIVIL, armado…” dice la constitución; imitar uniformes y grados militares es otra cosa.
El país, un diario español de izquierda, precisó que Velásquez es «el hombre encargado por el presidente Gustavo Petro de desmantelar uno de los ejércitos más poderosos de América Latina». Hay demasiados comentarios.
La Asociación Colombiana de Militares en Retiro, Acore, se ha acercado al nuevo Ministerio de Defensa, para tratar de conocer sus intenciones, luego de que fuera expulsado de Guatemala por su imprudencia y que jurara más veces de lo debido contra la policía y a un en menor medida contra los militares. Su visión, sus proyectos y las líneas políticas que marcarán el rumbo de militares y policías, son determinantes para comprender en adelante cuáles serán sus actitudes al respecto.
Por supuesto, uno esperaría que el Ministro de Defensa actuara con la MAGNANIMIDAD que proclamó en un tuit reciente, aceptando de facto que sus antecedentes en el crimen organizado transnacional le permitirían enjuiciar a militares implicados en corrupción, cuyos casos conocidos no están exentos. -Suboficiales, soldados y patrulleros.
Velásquez pasará a la historia como el funcionario que retirará la policía nacional del Ministerio de Defensa, para trasladarla: a) a otro ministerio existente, como el de gobierno, lo que relanzaría un proceso de politización de nuestros queridos patrulleros o b) el recién anunciado Ministerio de Paz y Seguridad Social, lo que implicaría un gasto excesivo de recursos y funciones. La posible división del Ministerio de Defensa en dos viceministerios, Defensa para los militares y Seguridad Social para los organismos policiales y de otras fuerzas, plantea un nuevo escenario en el que los militares y policías retirados de Acore, Acorpol, Fecolsure, Acosipar y otras organizaciones de jubilados tendrán mucho que decir, comentar y decir.
Los jubilados exigen, eso sí, que con pragmatismo se mantengan las asignaciones previsionales ganadas en buena ley, el respeto a las tradiciones, ritos y procedimientos que datan de 212 años y que constituyen el corazón de la moral institucional, rociada con la sangre de héroes anónimos desde 1810 Cualquier cambio a los símbolos nacionales, himnos, reglas ceremoniales y otros rituales será considerado una afrenta.
Dicho esto, no es menos importante precisar que la Fuerza Pública colombiana en general es civil y lo cierto es que el domingo 7 de agosto rendirá los honores correspondientes al presidente electo, ceremonia de la que naturalmente estaremos ausentes. .
Los probables diálogos con las bandas criminales como el ELN, las FARC, el Clan del Golfo, están siendo siendo añadidos con perspicacia y prudencia por los retirados, como se hizo con los diálogos de La Habana, a lo que hay que añadir los comentarios, críticas que incluyen observaciones de suboficiales, agentes, soldados y pensionados civiles del sector defensa, que se comunica a la opinión pública a través de una articulación de 53 estructuras de jubilados que insisten en observar toda la fenomenología militar, policial y de defensa del sector País. Creemos que el diálogo con estas organizaciones narcoterroristas generará problemas de seguridad no solo para Colombia, sino también para nuestra vecina Venezuela, que los ha acogido y abastecido de cocaína y minas ilegales, nombrándolos retaguardia estratégica de la revolución.
APÉNDICE: El nuevo comisionado de paz, Danilo Rueda, es director de la ONG Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, que señala en su página web: “La existencia de diversas organizaciones guerrilleras armadas es expresión del ejercicio del derecho a la guerra, a la rebelión reconocidos en el derecho internacional de los derechos humanos y en los derechos de los pueblos, en los tratados de los humanistas y de las iglesias del mundo”. Rueda fue protagonista, junto al hermano del primer presidente electo, de una visita de 6 horas a los presos de La Picota, cuando les ofrecieron el «perdón social» del que habló el presidente electo. “Me ofrecieron asilo en Suiza o en Francia. (…) De hecho, el encargado de manejar todo y que todo se hiciera en Medellín era un tal señor Danilo Rueda…”, dijo aseguró “el Tuso Sierra». en agosto de 2020. Así van las cosas para Colombia, el gemelo de Venezuela.